Mensajes ininteligibles, fotos con el dedo delante del objetivo, muchos emoticonos y la cruzada continua con el corrector automático de ortografía, que hace que se despida con "buses" el lugar de "besos", ilustran la relación de esta madre y su hijo. Moderno, fresco y divertido, este relato demuestra que hoy las historias también se pueden escribir en Whatsapp.
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